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Peluquerías y salones de belleza · Guayaquil

Un chatbot de WhatsApp que entiende cómo funciona un salón

Instalamos un sistema de respuestas automáticas en el WhatsApp de su peluquería o salón de belleza en Guayaquil. Contesta en segundos con sus precios y duraciones reales de cada servicio, guarda el contacto de quien escribe y avisa a su equipo cuando alguien quiere agendar. Desde $250 al mes. Si quiere que la clienta reserve sola dentro del chat con la estilista que pide, eso es el plan Reservas, desde $550 al mes.

La diferencia con un chatbot cualquiera es lo que sabe de su salón: que un corte y una keratina no ocupan el mismo hueco, que el color se cotiza por largo y estado del cabello, y que el sábado nadie tiene una mano libre para contestar.

El diagnóstico es gratis y es suyo, lo construyamos nosotros o no.

En un salón

Cinco situaciones que ya conoce

Ninguna es un ejemplo inventado. Son las cinco que aparecen en todo salón con la agenda llena.

“¿Cuánto cuesta el color y cuánto se demora?”

Es la pregunta que más llega y la que peor se contesta con una cifra plana, porque en color el precio depende del largo y del estado del cabello. El sistema responde con su rango real y con el tiempo que hay que reservar, y avisa que la cifra exacta sale en la valoración. Nadie llega al sillón esperando otro número.

Un corte no dura lo mismo que una keratina

Cada servicio se carga con su duración real, así que el sistema no ofrece una keratina en un hueco de cuarenta minutos ni deja media tarde muerta detrás de un corte. La agenda se llena como se llenaría si la armara alguien que conoce el salón.

“Quiero con Jocelyn, no con otra”

En un salón la clienta viene por una persona, no por el local. El sistema conoce la disponibilidad de cada profesional y qué hace cada una, así que ofrece los horarios de quien la clienta pidió. Si esa persona no tiene espacio, lo dice y propone su siguiente hueco antes de ofrecer a alguien más.

El mensaje de las once de la noche

La mayoría de las clientas escriben cuando ya cerró el salón, que es cuando por fin se sientan. Si esa conversación espera hasta las nueve de la mañana, buena parte ya reservó en otro lado. El sistema contesta en segundos a la hora que sea, con sus precios y horarios reales.

El sábado, con el salón lleno

Es el día que más mensajes trae y el único en que nadie puede contestarlos, porque todo el equipo tiene las manos dentro del cabello de alguien. El sistema contesta y agenda mientras ustedes atienden, y le avisa a una persona solo cuando de verdad hace falta que alguien intervenga.

Lo que se escapa

Tres clientas, tres respuestas

La que pregunta y no vuelve. Pregunta el precio del balayage, dice que lo piensa y no escribe más. Cada una de esas conversaciones queda guardada con su nombre y lo que preguntó, así que existe y se le puede escribir después. Desde el plan Reservas, el sistema le vuelve a escribir solo.

La que llega sin cita. Al que escribe preguntando si puede pasar ahora, el sistema le dice lo que de verdad hay libre en ese momento en lugar de un “venga y vemos”. El que igual se aparece en la puerta lo atiende su equipo, como siempre.

El día antes de la cita. Desde el plan Reservas, el sistema manda el recordatorio el día anterior. En servicios de tres horas, una clienta que no aparece es una tarde que ya no se recupera.

Cómo se instala

Qué necesitamos de su salón

Su carta de servicios con precios y duraciones, los horarios de cada profesional y las preguntas que más le repiten.

  • Se lo pedimos por partes, para que lo conteste de una sentada.
  • Una persona de nuestro equipo revisa cada envío antes de cargarlo.
  • Nada sale en vivo sin repasarse primero con usted.

Nos conectamos a lo que ya tiene. Si el salón ya trabaja con Fresha, Booksy o un calendario propio, nos conectamos a ese. No le vendemos una plataforma con otra mensualidad encima.

Todo queda a su nombre. El número, las cuentas y la base de clientas son suyos. Sin contrato mínimo: si decide irse, se lleva la base completa.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿El chatbot puede agendar con una estilista específica?

Sí, desde el plan Reservas. El sistema conoce la disponibilidad real de cada profesional y qué servicios hace cada una, así que si la clienta pide a alguien por su nombre le ofrece los horarios de esa persona. Si no tiene espacio, lo dice y propone su siguiente hueco antes de ofrecer a otra persona del equipo.

¿Cómo maneja servicios que duran distinto, como un corte y una keratina?

Cada servicio se carga con su duración real cuando instalamos el sistema. Así no ofrece una keratina en un hueco de cuarenta minutos ni deja la tarde muerta detrás de un corte. Es la diferencia entre una agenda que se llena bien y una que hay que rearmar a mano cada mañana.

¿Qué contesta cuando le preguntan cuánto cuesta el color?

Contesta con su rango real de precio y con el tiempo que hay que reservar, y avisa que la cifra exacta sale en la valoración, porque en color depende del largo y del estado del cabello. Solo dice lo que usted nos dio: si algo no está cargado, avisa a una persona de su equipo en vez de inventar un número.

¿Sirve para un salón chico, de dos sillones?

Sí. El tamaño cambia cómo lo armamos, no si funciona. En un salón chico el problema suele ser más agudo, porque no hay nadie en recepción: quien contesta el WhatsApp es la misma persona que está peinando.

¿Y si la clienta quiere algo que el sistema no sabe contestar?

Avisa a una persona de su equipo y se lo dice a la clienta. No finge ser alguien del salón ni inventa una respuesta para salir del paso. Preferimos que derive de más: una derivación sobra, una respuesta inventada se discute en el sillón.

¿Tengo que cambiar la agenda que ya uso en el salón?

No. Si trabaja con Fresha, Booksy o un calendario propio, nos conectamos a eso en lugar de reemplazarlo. Su equipo sigue trabajando donde ya sabe y no hay dos agendas que se contradigan.

¿Cuánto cuesta para una peluquería en Guayaquil?

Desde $250 al mes, que es el plan que contesta, informa precios y horarios, le manda un resumen cada mes de las conversaciones atendidas, quién quiso agendar y qué pasó a su equipo y envía el enlace de su sistema de reservas. Para que la cita se cierre dentro del chat con la disponibilidad real de cada estilista, y que la agenda pase a ser del salón, desde $550 al mes. Cada sede adicional suma $120 o $200 al mes según el plan, y la instalación se paga por partes contra entregas.

¿Va a reemplazar a la chica de recepción?

No. El sistema cubre las horas en que el salón está cerrado y el sábado, cuando el equipo tiene las manos ocupadas. Quien atiende a la clienta y cierra la venta sigue siendo una persona de su equipo, con el trabajo ya filtrado y el contacto guardado.

Empecemos

Veamos cuántas citas se le van

Miramos cómo le escriben hoy a su salón y le decimos qué se puede automatizar y qué no vale la pena. Si no le conviene, se lo decimos igual.

Siga leyendo: cuánto cuesta automatizar el WhatsApp de su negocio o cómo funciona la recepción digital de AdomStudio.